Easy Babies
Easy Babies es un método de enseñanza de inglés para niños a partir de un año.

 

Con nuestra metodología pretendemos abordar el aprendizaje del inglés del mismo modo en que los niños aprenden su lengua materna. Este proceso tiene diferentes fases, que son: escuchar, comprender, hablar, leer y escribir.

 

Respetando estas fases y su orden natural podemos enseñar el inglés de forma mucho más eficaz y divertida.
Un niño empieza a escuchar su lengua materna, independientemente del idioma que se trate, ya desde el vientre materno, y una vez que nace, aprende a desenvolverse en el mundo gracias a unas estructuras lingüísticas que para él son naturales ya que le son familiares. Del mismo modo, si un niño escucha otro idioma de forma simultánea a su lengua materna, aprenderá de igual forma a desenvolverse en otros contextos lingüísticos.

 

Sabemos que el inglés tiene un papel fundamental en el mundo de hoy día y que será necesario que nuestros pequeños lo aprendan.
Será tremendamente beneficioso para ellos si el contacto con el inglés lo hacen a una edad muy temprana, como puede ser el primer año de vida.

 

“¿Y no se confundirá si aprende dos idiomas a la vez?”

 

Durante los primeros años de vida el cerebro de un niño aprende a través de conceptos: referentes a los que damos una forma lingüística como “arriba”, “abajo”, “papá”, “mamá”, “comida”, “agua”… Cuando el niño aprende que un mismo concepto tiene dos formas de pronunciarse utilizará la que mejor resultado le dé.

Nuestra metodología se adapta a las etapas de desarrollo de los niños. Los cursos de uno y dos años tienen cada uno una mascota de la misma edad que los pequeños y a los que les pasan las mismas cosas: hay que bañarlos, cambiarles el pañal, darles de comer, abrazarlos, hacer que dejen de usar el chupete, que utilicen el orinal, dormirlos… para que los niños se sientan identificados con lo que está pasando en clase.

Por ejemplo, si quiere agua y dice “agua” y obtiene lo que desea, el niño utilizará esa forma lingüística para referirse al concepto.

 

Del mismo modo, si utiliza la forma inglesa y consigue lo que quiere, usará la palabra en inglés. Hasta los cinco años un niño no es consciente de que está hablando en dos idiomas diferentes, y es a esta edad cuando aprende a diferenciar en qué contexto y con quién debe utilizar uno u otro. Los niños no se confunden; el concepto para ellos está claro, y utilizan la forma que les da mayor resultado.
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Teniendo esto en cuenta, nuestra metodología se adapta a las etapas de desarrollo de los niños.

 

Apoyados en canciones que repiten las estructuras que trabajamos en clase, los niños aprenden en seguida la rutina de las sesiones y lo que se espera de ellos, haciendo al mismo tiempo que ganen confianza en sí mismos y que crezcan en un entorno en el que hablar en otro idioma es natural.
Además, el material que utilizamos en clase está enfocado a la experiencia sensorial y el auto reconocimiento, por lo que utilizamos elementos que están presentes en su vida diaria: bloques de construcción, sonajeros, pañales, chupetes, plumas, pelotas de colores… que los niños manipulan ellos mismos. De este modo, conseguimos que el aprendizaje sea integral y eficaz, ya que genera una mayor retención.
El entorno donde poner en práctica todas estas medidas es crucial, por lo que trabajamos en una zona donde los niños se sientan cómodos y relajados a la vez que estimulados.

 

Sabemos que el apego es algo muy importante en los primeros años de vida de los pequeños. Por eso, durante el primer curso vendrán acompañados por papá o mamá y conforme avance el segundo curso empezarán a venir solitos. Así, crearemos poco a poco un vínculo de confianza con la profesora que guiará a los pequeños en su aprendizaje del inglés.
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